Chalchicuitlicue

Chalchicuitlicue

Elena Franco (+), le tocó vivir su infancia en la primera expropiación de la zona entre el final del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es quien en su testimonio relata: “Las pirámides, nuestro juguete. Los niños que vivían en los Xacallis, casas que rodeaban la pirámide; jugábamos, subiendo y bajando las piedras o montículos cubiertos por la tierra y la hierba, nos entreteníamos con resorteras jugando tiro al blanco, dañando en nuestra inocencia las grandes piedras, algunas estaban labradas. Detrás de la pirámide (de la luna), una piedra enorme más que las demás a su alrededor.

Llegó una comisión científica de Pachuca, quienes dijeron que esa piedra (monolito) era el ídolo CHALCHIHUITLICUE. Siguieron con sus excavaciones y exploraciones, decidieron llevarse a la deidad a la Ciudad de México; lo cual se complicó mucho; se realizó un gran esfuerzo de obreros de los pueblos; empezaron a pasar accidentes a quienes movían el monolito; cuando al fin lograban moverla en el día y tener un gran avance en el camino a la ciudad, por la noche regresaba a su lugar original; fue incluso trabajar en la noche y solo se escuchaba un estruendo, pero ella siempre regresaba.”