Se cuenta que bajo la Pirámide del Sol duerme un espíritu ancestral que protege los secretos de los antiguos teotihuacanos.
Algunos trabajadores que han excavado cerca aseguran haber sentido temblores sin causa aparente, o haber escuchado voces que les advierten: “No despierten al guardián.”
Quienes han ignorado las señales, dicen que sus herramientas se rompen sin explicación o que pierden el rumbo al salir del sitio.